Los días 19, 20 y 21 de agosto, se llevó a cabo un intercambio de experiencias sobre el mantenimiento de huertos agroecológicos en San Cristóbal Verapaz, Alta Verapaz, como parte de la implementación del proyecto “Mujeres indígenas mayas poqomchí´s empoderadas a través de la economía solidaria, seguridad alimentaria y agroecología”, con el apoyo financiero de la Comunidad de Madrid.
En este encuentro participaron promotoras de las comunidades de Baleu, Chisiram, Rexquix, San José Chituzul y Zacatón, quienes compartieron experiencias y fortalecieron sus conocimientos sobre el aprovechamiento de los recursos locales para la producción de alimentos. Las actividades incluyeron un recorrido por una escuela de campo y dos talleres prácticos orientados a promover técnicas agroecológicas sostenibles.

Prácticas agroecológicas para fortalecer la producción local
Durante el intercambio se desarrollaron dos talleres principales:
1. Elaboración de abonos orgánicos vivos. Las participantes elaboraron biofertilizantes líquidos y sólidos a partir de microorganismos de montaña, con el propósito de contribuir al fortalecimiento de la biofábrica comunitaria instalada en San Cristóbal Verapaz. Esta iniciativa busca favorecer el aprovechamiento de los recursos locales en la producción de insumos para los cultivos.
2. Establecimiento de camas de germinación. Se puso en práctica una técnica que utiliza materiales reciclados para facilitar la propagación de plantas nativas y criollas. Además, se desarrolló un proceso de sensibilización sobre la importancia de incrementar la polinización en cada una de las regiones, como parte de los esfuerzos para proteger la biodiversidad de los territorios.

Conocimientos que contribuyen a la seguridad y soberanía alimentaria
El encuentro también permitió reforzar conocimientos sobre la siembra y cosecha de hongo ostra, el manejo agroecológico de apiarios y el rescate de plantas en peligro de extinción. Estos aprendizajes contribuyen a ampliar las alternativas de producción y a promover prácticas que favorecen la conservación de la biodiversidad.
Asimismo, se reconoció el papel fundamental de las mujeres en la seguridad y soberanía alimentaria de sus familias y comunidades, destacando sus conocimientos, experiencias y capacidades para impulsar iniciativas productivas que aprovechan de manera responsable los recursos disponibles en sus territorios.

Tejiendo redes comunitarias para una agroecología sostenible
Más que un espacio de aprendizaje, este intercambio de experiencias permitió fortalecer los vínculos entre las promotoras y continuar tejiendo redes comunitarias para la producción y transformación local de alimentos.
Desde PRODESSA, reafirmamos nuestro compromiso de acompañar procesos que fortalezcan las capacidades de las mujeres indígenas, promuevan la agroecología y contribuyan a la protección de la biodiversidad, la seguridad y la soberanía alimentaria en los territorios.
Compartir conocimientos y fortalecer la organización comunitaria son pasos fundamentales para construir sistemas alimentarios más sostenibles, resilientes y vinculados con los saberes de los pueblos.

