En el marco del Día de la Tierra —conmemorado a nivel mundial desde 1970 para generar conciencia sobre la crisis climática y la pérdida de biodiversidad—, mujeres de la Zona Reina, en Uspantán, reafirman su compromiso con la defensa del territorio y el fortalecimiento de su autonomía.
El pasado 15 de abril, un grupo de promotoras agroecológicas participó en una jornada de formación que articuló el empoderamiento político y económico con la protección del medio ambiente. Para estas lideresas, la acción frente al cambio climático es una práctica cotidiana que inicia desde el cuidado del suelo y los bienes naturales.
Durante los talleres, se compartieron conocimientos clave para la sostenibilidad del territorio, entre ellos:
- Viveros comunitarios: espacios para la producción y resguardo de plántulas locales.
- Sistemas agroforestales: impulso a la siembra de árboles frutales y forestales para la restauración del paisaje.
- Manejo orgánico: promoción de prácticas libres de químicos, en favor de la salud humana y la fertilidad de la tierra.
Uno de los elementos más significativos de esta experiencia es su enfoque integral. El manejo agroecológico no solo contribuye a la recuperación del entorno natural, sino que también se posiciona como una estrategia para la prevención de la violencia. Al fortalecer sus capacidades productivas y avanzar hacia la autonomía económica, las mujeres reducen condiciones de vulnerabilidad y consolidan su liderazgo en sus comunidades.
A este proceso se suma el trabajo con apiarios, donde la protección de las abejas se convierte en símbolo de resistencia y cuidado de la vida. La producción de miel representa, para las mujeres de la Zona Reina, una oportunidad de independencia económica y un aporte concreto a la conservación de la biodiversidad.
En este Día de la Tierra, la experiencia de Uspantán nos recuerda que la defensa de los recursos naturales y la construcción de una vida libre de violencia están profundamente conectadas: ambas son expresiones de la defensa de la vida.
